Decálogo

  1. El Vindicato de Mujeres tiene como función la vindicación feminista de todos los derechos de las mujeres de modo transversal a cualquier clase social, raza, lugar de nacimiento, edad o cultura.
  2. Si la política pertenece al ámbito institucional junto a la soberanía popular, lo político es responsabilidad de la sociedad civil y de las organizaciones ciudadanas, un espacio que desborda a los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. En ese amplio espacio se mueve el Vindicato de Mujeres, porque “lo personal es político”.
  3. Reivindicar es luchar por conseguir un derecho que aún no se ha conseguido, pero vindicar es recuperar lo que ya nos pertenece. Las mujeres somos sujetos de los DD.HH., que no hemos de mendigar, sino ejercer a través de la acción directa.
  4. Este Vindicato nace por el gran vacío existente entre la función de los sindicatos y las situaciones reales de las mujeres en toda su diversidad. Porque el trabajo va mucho más allá del empleo y lo personal también trasciende el trabajo. El empleo, el trabajo y lo personal son tres estadios ascendentes a los que atender.
  5. La praxis del Vindicato estará inspirada en la ética del cuidado y la responsabilidad, que supera a la ética de la justicia imparcial, ya que la primera es parcial y se involucra con las personas y sus necesidades.
  6. La igualdad imparcial no es justa, ya que no se puede tratar igual a los diferentes, por tanto, nuestro imperativo moral es el de superar la igualdad con la equidad, que implica tener en cuenta las diferencias.
  7. El poder será sustituido por una clara organización horizontal, y el liderazgo será colegiado y rotatorio. El Vindicato no reproducirá el funcionamiento de partidos políticos ni de sindicatos.
  8. Su objetivo último es el de superar el “androcentrismo” como supremacía real y simbólica de lo masculino y sus manifestaciones. Desde el Vindicato tratamos de feminizar el mundo en cuanto a cotas de poder real y de autoridad simbólica, a fin de equilibrar una estructura totalmente asimétrica.
  9. El resultado más deseable sería el de un cambio de paradigma o modelo, que supusiera una re-evolución política, social y personal, más allá de conseguir ciertos derechos igualitarios para las mujeres.
  10. El Vindicato de Mujeres se declara abolicionista respecto de cualquier esclavitud, maltrato, humillación o explotación de las mujeres por el hecho de ser mujeres.